jueves, marzo 16, 2006

No te vas a ir

En su día, anuncié su partida, una partida que no ocurrirá. Ahora me encuentro en una controversia. No sé si dejar que mi corazón lata con alegría y felicidad o apenarme por esos momentos que él no vivirá. Era más deseo mío que suyo el que se fuera, pero la vida te pone un cruce de caminos por delante y hay que elegir. La elección es suya, y es la que más me alegra el corazón, ¿eso es egoísmo?

No hacía más que pedirme que interviniera, yo intentaba ser objetiva, pero dicen que el amor arrasa con todo. Él se apena por la elección que tomó, y yo no estoy muy contenta con su reacción.

¿Qué habría sido lo mejor?