lunes, octubre 31, 2005

Y los cambios no cesan

Para mí, vivir es experimentar. Realmente no estás viviendo si no le pones emociones a tu vida, si dejas que el día a día te engulla en su inmenso mar para ahogarte y acabar sobreviviendo entre ola y ola, para rozar con la punta del pie la arena del fondo y seguir a flote.

Para experimentar no hace falta conocer química, y mucho menos física, con ello puedes conseguir que algo te explote en la cara y más que una emoción es un peligro constante. Me refiero, como muchos ya os imaginaréis, a experimentar emociones, a sentir cosas nuevas, a imaginarte situaciones y realizarlas.

Al principio no quería, estaba muy reacia y excesivamente en contra de hacer lo que hize, pero lo hecho ya no tiene vuelta atrás que no sea esperar que pase el tiempo para remediarlo. Sin más preámbulos: he hecho que me corten el pelo. Y no, con ello no me refiero a que me hayan cortado las puntas para que el pelo siga creciendo sano, no tengo el pelo tan corto como Cris o Rosa, pero ya no soy capaz de cogerme una cola.

¿Lo mejor? Que no me arrepiento. Con ello no me refiero a que me sienta bien, a que me gusta el corte del pelo, a que me jacte de los ánimos que me dan cuando me dicen: "Te queda muy bien", y tampoco los "Estás muy guapa así" de Lews, no me acaban de convencer los: "Te sienta estupendamente", es otra cosa que para mí tiene mucho más valor que el qué decir de la gente. Esos 15 € que pagué mereció la pena por otras cositas. Me convencí del corte cuando me lavé el pelo por primera vez, cuando ya no podía escurrírmelo como siempre, cuando tenía que menear la cabeza para que esas gotas resbaladizas desaparecieran de mi pelo, cuando el peine no llegaba hasta el final de la melena, porque no había melena, cuando se me venía a la frente y me lo levantaba con la mano para ver lo que había detrás.

Ya os pondré una foto en cuanto me la pase quien me la tiene que pasar. Espero que os guste la última que he colgado en Mi Galería.